Sostenibilidad

Nuestro compromiso con la agricultura sostenible

Sostenibilidad

enero 28th 2021 ・ 4 min de lectura

En Chiquita, las bananas son nuestra pasión. ¡Nos encanta nuestra deliciosa fruta bañada por el sol! Nos preocupamos por nuestras plantaciones, las personas que trabajan en ellas, sus hijos y las comunidades en las que viven, como parte de nuestro objetivo general de ser lo más sostenibles posible. A continuación, veremos cómo se materializa esta ambición.

Biodiversidad

Las empresas tienen que hacer cambios importantes en su forma de interactuar con el medioambiente, y como agricultores tenemos una responsabilidad especial. Hemos asumido un papel de liderazgo y trabajamos con nuestros actores clave en proyectos e iniciativas. Estos son los tres pilares de nuestro trabajo:

  1. Protegemos la biodiversidad directamente en nuestras plantaciones: nos hemos asegurado de que no se talen más bosques para la expansión agrícola; desde 1994, nuestras plantaciones no han quemado ni destruido ecosistemas de alto valor. Limitamos la producción a las zonas que puedan utilizarse para cultivos a largo plazo; de no ser posible, las devolvemos a su estado natural. Nos enorgullece liderar este enfoque.
  2. Minimizamos los impactos de nuestras operaciones: minimizamos el impacto de nuestras operaciones, empezando por buenas prácticas agrícolas, como la rotación de productos, la defoliación preventiva, el control de plagas y el uso de trampas. Hemos adoptado la agricultura de precisión y utilizamos sustancias agroquímicas siempre con sumo cuidado y únicamente cuando son necesarias. Nos aseguramos de que los productos que utilizamos están aprobados y tienen la menor toxicidad posible (el 95 % de todo lo que usamos es de baja toxicidad).
  3. Somos pioneros en reforestación: colaboramos de forma pionera con actores clave en materia de reforestación y devolvemos las zonas a un estado más natural si es necesario mejorar la biodiversidad. Queremos conservar la biodiversidad a largo plazo, utilizar la formación como herramienta para sensibilizar a las comunidades en material ambiental y fomentar la participación local (como en el proyecto El Nogal que veremos a continuación).
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No desperdiciamos ninguna banana

Las bananas son el cuarto cultivo de alimentos más importante del mundo después del arroz, el maíz y el trigo. Increíble, ¿verdad? Son un alimento esencial para millones de personas de todo el mundo. Como sabemos lo mucho que significan para el mundo, nos comprometimos a garantizar que para 2020 no se tirara ninguna fruta.

Debido a nuestros altos estándares de exportación, naturalmente algunas frutas no reúnen los requisitos, pero eso no significa que no sean buenas. Algunas bananas tienen pequeños defectos, pero se pueden comer perfectamente, así que preparamos puré con ellas. Tenemos nuestra propia planta de puré en Costa Rica, donde una media de 65 000 toneladas de bananas de Panamá y Costa Rica se convierten en deliciosos purés o harina de banana. Si las bananas tienen golpes y no se pueden procesar, se las damos a los agricultores para sus animales.

Incluso las partes no cosmetibles de la planta —como los tallos, los troncos y las hojas— pueden utilizarse como abono para proteger la tierra de la erosión y retener la valiosa humedad. Además de evitar que crezcan malas hierbas, este abono ecológico también es un maravilloso fertilizante natural. A las trincheras de compostaje de nuestras plantaciones suelen venir todo tipo de aves, ciervos, insectos y ranas a alimentarse.

Nuestro biodigestor ecológico en Costa Rica nos permite captar energía del material desechado de la fruta. Las aguas residuales que antes iban a las lagunas de tratamiento ahora pasan a través de una serie de coladores y filtros para eliminar los sólidos, que los agricultores locales utilizan como fertilizante. En el biodigestor, las bacterias amigables convierten las aguas residuales filtradas en biogás, que se almacena en grandes bolsas de goma.

El sistema completo no solo reduce significativamente los olores, sino que también permite que las aguas residuales que se liberen al medioambiente cumplan con los estándares nacionales para efluentes. Además, como los residuos son ricos en nutrientes, pueden utilizarse para fertilizar nuestros cultivos.

Protección de la fauna y la flora silvestres: la reserva El Nogal

Fuera de nuestras plantaciones, también trabajamos en varias áreas, y la reserva El Nogal es uno de los mejores ejemplos. Seguimos dedicando nuestro tiempo, dinero y trabajo para proteger esta importante reserva de vida silvestre en Costa Rica.

En 2017, hicimos notables progresos en la reserva, ubicada en el área de Sarapiquí de Costa Rica. La iniciativa de El Nogal se creó en 2004 como una labor conjunta entre Chiquita y varios de nuestros clientes para preservar y proteger la biodiversidad, respaldada por la Rainforest Alliance y la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán). Hasta la fecha, hemos plantado más de 900 árboles y otros comerciantes y cultivadores han visitado la reserva para ver cómo hemos mejorado la calidad de vida de la gente que vive en la zona en estos 13 años.

En 2017 registramos tres nuevas especies en la reserva: un tapir, el mamífero terrestre más grande de Costa Rica; un campanero blanco y una lagartija de puntos amarillos. Estos avistamientos son un reflejo del éxito de las conexiones que está logrando este ambicioso proyecto, cuyo objetivo es conectar con otros bosques y su fauna. Hemos solicitado el reconocimiento de la reserva como refugio privado de vida silvestre, lo que proporcionará una mayor protección contra la tala.

Reserva El Nogal
Resumen de la reserva El Nogal
El compromiso de Chiquita con la agricultura sostenible
Reserva El Nogal: tapir

Gestión de nuestra huella hídrica

Las bananas necesitan agua para crecer. 1 kg de bananas necesitan entre 400 y 600 litros de agua para crecer y procesar la fruta, incluida la limpieza y el proceso de dividir los grandes racimos de bananas en racimos más pequeños de cinco o seis frutas.

La mayor parte del agua que utilizamos para cultivar nuestras bananas proviene de las lluvias, pero en las zonas con estación seca tenemos que recurrir al riego. En estos casos, hemos pasado del sistema de riego por aspersión y su consecuente desperdicio de agua a los sistemas de minirriego y microrriego, que reducen el uso de agua en aproximadamente un 80 %, un ahorro anual de 1700 millones de litros. También hemos instalado sistemas de «separación de racimos en seco» en el 23 % de nuestras plantaciones, que nos ayudan a ahorrar otros 160 millones de litros de agua cada año.

Asimismo, tratamos con cuidado las aguas residuales de nuestras operaciones, filtrando los sólidos y evitando que los ríos y arroyos se contaminen. Laboratorios independientes revisan periódicamente la calidad del agua en nuestros ríos y arroyos para garantizar que los sistemas funcionan correctamente.

Nos enorgullecemos mucho de nuestras iniciativas para mantener la biodiversidad y garantizar que nuestras bananas se producen de la forma más sostenible posible. Nos comprometemos a seguir esforzándonos para que cuando cojas un racimo de deliciosas bananas Chiquita en tu tienda local no solo sean sinónimo de sabor y calidad, sino también de una gran labor en materia de sostenibilidad.

 

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